The Town of Light. Reseña

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The Town of Light es un juego de exploración y misterio con algunos insinuados tintes de terror atmosférico desarrollado por LKA y publicado en 2016 por Wired Productions. El juego está construido como una aventura gráfica en primera persona. El audio dentro del juego está en inglés, italiano y alemán aunque tanto la interfaz como los subtítulos se pueden poner en español. La historia, basada en hechos reales, abarca desde una perspectiva cercana a nuestra época, el contexto de los sanatorios mentales de Italia en los albores de la Segunda Guerra Mundial. La protagonista, Renée, es separada de su madre a los dieciséis años y encerrada en un hospital psiquiátrico. Con el pretexto de ser un peligro para sí misma y para el mundo, se le despoja de su libertad y se le priva de sus derechos. Todo ocurre en marzo de 1938. Rodeada de un ambiente frío y hostil y con una gran pesar psicológico, su vida parece transcurrir entre el delirio, la despersonalización y la incapacidad para enfrentarse a una realidad que parece peor que su propio infierno interior. El juego, aunque no contiene violencia explícita, sí muestra contenido delicado y por ello es recomendable sólo para mayores de edad.

The Town of Light

La realidad se desvanece y mi piel se ha ido, cada bocanada de aire es muy dolorosa […]. Un día apagué la luz, pero no se volvió oscuro. Sola con mis pesadillas. Y cuando estás loco, dejas de existir.

Introducción

El juego empieza en el camino que lleva al hospital psiquiátrico de Volterra (Ospedale Psichiatrico di Volterra), una institución real que se encuentra en la Toscana y que abierta en 1888, clausuró en 1978, tras la aprobación de la ley 180/1978 (Legge Basaglia), una ley que consolidó la reforma del sistema psiquiátrico italiano y que favoreció el proceso de desinstitunalización de las enfermedades mentales. No sabemos inicialmente quién es el personaje que manejamos y qué hace allí pero el flashback inicial nos hace sospechar que o bien es el familiar de una paciente que estuvo allí hace años o que incluso ella misma estuvo ingresada. El camino se muestra descuidado y los edificios, ruinosos y abandonados a su suerte. No obstante, se puede ver con claridad la composición y distribución de aquellos edificios anexos, incluyendo el edificio principal que cuenta con dos plantas y dos alas diferenciadas en ambos pisos.

The Town of Light
Pabellón Charcot

La dinámica es sencilla. Nos desplazamos por el mapa explorando e interactuando con objetos para avanzar en la historia, de manera similar al juego Dear Esther. Disponemos de una linterna para ver en la oscuridad y de un botón de ayuda que hace que el personaje reflexione y nos de pistas de hacia dónde quiere ir o qué necesita hacer en estos momentos. En uno de los apartados, Synopsis, tenemos tres aspectos interesantes: Experiencia, Memorias y Registros médicos. Estos tres van creciendo a lo largo del juego, según las reflexiones de la propia protagonista y las notas que vaya encontrando. Así pues, podemos acceder a ellos en cualquier momento y revisar la información que consideremos pertinente.

Por otra parte, hay una dinámica que tiene que ver con las respuestas que demos ante las preguntas que surgen con las dos lecturas del historial médico. Las decisiones hacen que la historia se bifurque en dos líneas argumentales que siguen la misma tendencia y conducen a un mismo final, aunque ofreciendo algunas variaciones en las experiencias y las memorias recuperadas. Estas decisiones están agrupadas en cuatro categorías: las respuestas racionales fundamentadas en la realidad experimentada, las que se dejan llevar por los sentimientos que Renée expresó en su diario, las que se basan en las memorias recobradas y las que recurren a los historiales médicos. Tras la respuesta aparecerá un símbolo que nos alerta de su naturaleza. Aparecerá la silueta de un individuo y la de un colectivo con unas flechas circulares de doble interacción entre ambos. Si el individuo mira hacia arriba y las flechas son gruesas, será una respuesta racional; si está de espaldas al grupo y éste está tachado, será del segundo tipo; si ambos se miran y el individuo parece más grande será del tercer tipo. Si por el contrario, la figura individual está de espaldas al grupo y tachado, será una respuesta que se base exclusivamente en los reportes médicos.

Primeras investigaciones

Durante el Capítulo 1: Charlotte llegaremos a la entrada del conocido Pabellón Charcot. Adjunto al pasillo central se encuentra la sala de admisiones y algunas estancias administrativas. Aquí podremos encontrar el inventario que llevaba la paciente Renée T. el día de la hospitalización. Tras indagar en estas salas, la protagonista manifestará su deseo de encontrarse con Charlotte, una muñeca que encontramos en el piso superior, en la enfermería y sobre la cual, ella parece trasladar muchos de los aspectos vitales de su infancia. Habla de ella como si sintiera y debiera ser cuidada, incluyendo también la relación que tenía con su madre pues ella parecía cuidarla, algo que nos indica que quizá sus mecanismos de defensa han hecho que se produzca una cierta identificación proyectiva con la muñeca.

Interior del Pabellón Charcot
Interior del Pabellón Charcot

Esto inicia el Capítulo 2: El departamento, donde la protagonista deberá poner a Charlotte en un lugar cómodo y cálido con el fin de que se recupere. Después de ponerla a salvo, se mencionará la sala de observaciones como el lugar donde todo empezó. Aquí además de los flashbacks, empezarán a suceder alucinaciones y alteraciones perceptivas varias que empezarán a hacernos dudar de la realidad que vemos a través de la protagonista. De vez en cuando, explorando entre las ruinas del sanatorio, escucharemos ruidos o seremos testigos de experiencias irreconciliables con la realidad. Aquí la relación de la protagonista con las experiencias y los recuerdos se empiezan a entrelazar y empezamos a sospechar que ella y Renée son la misma persona. Recuerda su primer día de ingreso, hace muchas menciones metafóricas con la luz, el miedo y la locura y una mujer que parece que hizo su vida más reconfortante en aquel infierno.

Charlotte
Charlotte

En el Capítulo 3: Obediencia, la protagonista se despierta después de una alucinación. Se ha hecho de noche y todo está silencioso. Renée encuentra a Charlotte en un comedor, protegida por la luz de una lámpara de pie. Aquí tiene lugar un flashback horrendo y que explica alguna de las experiencias traumáticas por las que tuvo que pasar. Un guardia del centro se había llevado la muñeca de Renée a los baños; ella lo siguió tratando de recuperarla. Allí, en la bañera, el guardia abusa de ella. Fruto de aquel encuentro nauseabundo tiene lugar un aborto provocado por los propios médicos del hospital, algo que conforma el Capítulo 4: Exámenes médicos. El delito, como uno parece intuir, fue encubierto y silenciado. Esa mujer misteriosa estuvo allí acompañándola y haciendo que su infierno fuera más soportable. Esta información la recibimos en forma de flashbacks y por la referencia directa que aparece en algunos documentos, incluyendo la carta que encontramos en la sección de enfermería.

Las dos líneas argumentales

En el Capítulo 5: El historial clínico, encontramos un documento importante en el piso superior. Se trata del diario clínico de la protagonista firmado por un tal doctor B. Tras leer partes del documento la protagonista lanzará algunas preguntas relacionadas sobre si debemos seguir leyendo o no el documento o sobre cuestiones referidas a su contenido. Según sea aquí nuestra respuesta o decisión, la historia irá por un camino u otro. En la primera opción (A – Sola) la protagonista elige no leer el diario (Respuestas C-A) y sale directamente buscando información sobre Amara, guiándose por su intuición y los recuerdos difuminados. En la segunda opción (B – Juntas), la protagonista decide leer el diario (Respuestas B-A-B-C) y comprender su historial, racionalizando parte de la situación en su contexto y entiendo tras su lectura que quizá si se reencuentra con el recuerdo de Amara, conocerá la verdad. La experiencia del juego, en ambas decisiones será parecida pero cambiarán los flashbacks y el sentido de algunos recuerdos.

El historial médico expresa lo siguiente:

12 de Marzo 1938. Renée T., de 16 años de edad, con menarquía a la edad de 12 años, ama de casa. Padre desconocido, madre costurera. Ingresada en observación ayer por la mañana, de Pontedera, acompañada por un oficial de policía autorizado por el Juez de Instrucción del tribunal de Pisa, para ser sometida a un examen psiquiátrico, realizado por mí.

Certificado Médico: Enfermedad mental procedida de señales de advertencia. Ha sufrido de depresión durante un año creyendo que padecía tuberculosis. Con dificultad para alimentarse. Sufre de temores, escucha ruidos y siente espíritus. Presenta graves síntomas de psicosis de ansiedad. Sufre de alucinaciones. Ella se ve ansiosa, con una expresión de dolor, confundida y una mirada interrogativa como asustada. Desorientada. Ella se siente confundida, escucha gritos que no comprende dentro de su cabeza. No se había sentido así durante 2 ó 3 meses. 

Al hacerle preguntas ella responde:

– Había discutido con mi madre, y yo estaba tan perturbada que me sentí mareada. Había una mujer allí que quería obligarme a una vida de prostitución, quería condenarme a la hoguera; los niños susurraban, llamándome por mi nombre.

16 de Marzo. Ella no pudo dormir anoche. Ellos quisieron condenarla a la hoguera.

4 de Abril. Traslada a la sala tranquila, aún bajo mi supervisión.

21 de Abril. Ella está mejor esta mañana y responde a las preguntas. Se queja de dolores de cabeza. Ella se emocionó cuando supo que su madre estaba aquí. Ella dice que un día, tiempo atrás, estando con una amiga, conoció a un chico que las llevó a dar un paseo en su auto. Les dio cigarrillos y licor, y les mostró algunas cosas. Luego trató de hacerle daño y ella se volvió loca. Dice que él le prometió que se casarían y le hizo jurar que mantuviera lo ocurrido en secreto. Su madre confirmó más o menos la historia. Después ella se volvió agresiva, impaciente, arrogante y hostil hacia su familia, especialmente con su madre. Ella comenzó a desnudarse en público. A pasar de la risa al llanto fácilmente. A insultar. A masturbarse. Ella fue poco cooperativa durante la revisión médica. No quería que le quitaran la ropa, se puso rígida. Voluntad casi ausente. Alucinaciones probables.

25 de Abril. Ideas confusas, incapaz de mantener una conversación natural. Reflejos normales. Pupilas reactivas.

Tras la pista de Amara

Tras acceder al historial médico y bajar por las escaleras, se abrirá la puerta a la parte trasera. Entraremos pues en el Capítulo 6: El parque. En él, un flashback rememorará parte de la relación que hubo entre Renée y Amara. Ambas cogían comida de la cocina y comían en un banco del jardín. Mantenían algo más que una simple amistad pues ella recuerda tocamientos e incluso caricias bajo la ducha. Al encontrar el banco, manifestará su voluntad de encontrar en las cocinas aunque algunos recuerdos también provocan interrogantes en la naturaleza de aquella relación. Al entrar en la cocina, la protagonista se pone nerviosa, parece querer buscar a Amara entre aquellas instalaciones aunque por lógica conocemos que es imposible que se encuentre allí. Al inspeccionar las cocinas a fondo y comprobar su desolación, decide buscarla en las duchas. Para traer de nuevo ese recuerdo, debe buscar primero dentro de las instalaciones la manera de encender las calderas y reactivar el flujo de agua. Justifica su decisión argumentando que si recrea la magia de ese momento, el recuerdo volverá a ella.

Aquí empieza el Capítulo 7: Las inyecciones. Tras dejarlo todo listo y acceder a las duchas, decide desvestirse y abrir la llave de paso. La realidad se transforma y aparece un recuerdo vívido. Las pacientes están duchándose vigiladas y ayudadas por las enfermeras. Algunas están sobre las duchas y otras de pie, esperando su turno. Es en la parte más apartada donde aparece el recuerdo que estaba anhelando. En el camino B Renée estará con Amara amándose bajo las duchas. Serán descubiertas y a Renée la enviaron a la sala semi-agitada, lugar donde sufre fuerte agitación y se le administran una serie de inyecciones que la dejan en un estado de ofuscación total. En el camino A Renée estará sola y la llevarán a la sala por dar muestras de autoerotismo, dando a entender que esa compañía de Amara era una simple fantasía.

Ambos finales coinciden en la sala semi-agitada y abren la puerta al Capítulo 8: El pasado. Aquí Renée subirá al piso superior y tratará de encontrar de nuevo aquella sala. Para reavivar el recuerdo aquí la protagonista cerró las ventanas y la puerta, permaneciendo en total oscuridad. Recordó como le pusieron una camisa de fuerza, la ataban a la cama y la castigaban, a veces incluso intentando ahogarla con una sábana mojada. Todo ello aceleró su ruptura con la realidad y sus vivencias empiezan a entremezclarse con recuerdos lejanos cargados de negatividad y negligencia desde una perspectiva actual.

Tras estos últimos recuerdos se inicia el Capítulo 9: Querida madre. Tras leer una carta de su madre fechada en noviembre de 1939 afirma que ya no recibió más correspondencia y entonces decide escribirle una, pudiendo elegir entonces el tono y el contenido de la misma. Tras hacerlo, irá hacia la sala de almacén y archivos de los pacientes. Allí sucederán varias cosas. Se dará cuenta de que allí guardan las pertenencias de los pacientes al ingresar pero también historiales y correspondencia. Buscando en los archivadores descubrirá que Renée realmente sí escribió una última carta hacia su madre tras no recibir noticias suyas. Sin embargo, la carta no fue aprobada y censada, quedó archivada en aquellos cajones. Junto a ésta, también están las cartas que su madre siguió enviándole y que jamás fueron entregadas, el 7 de Julio de 1940 y el 12 de octubre de ese mismo año. En ellas menciona una nueva muñeca que le envió y su firme decisión de volver al trabajo para poder cuidar de su hija en su propia casa. En la misma sala encuentra los paquetes no entregados y cómo realmente su madre si le envió esa muñeca. Sin embargo, sigue sin esclarecerse por qué nunca volvió a sacarla de allí.

Tras encontrar estas reveladoras verdades que permanecían hasta entonces ocultas, se abre el Capítulo 10: Con calma. Aquí Renée se acordará de nuevo de Charlotte y tratará de ir al sitio donde la había dejado. Al ver la muñeca en la silla tendrá un nuevo flashback. Ella iba en la silla de ruedas por las instalaciones. El hombre que la lleva le inyecta una sustancia y su atención empieza a volverse difusa. Seguirá yendo por los pasillos hasta una sala de espera. Allí la tumbarán sobre una camilla y le aplicarán un electroshock, la terapia electroconvulsiva (TEC). Tras la descarga, la visión se nubla y empieza el siguiente capítulo.

La segunda bifurcación

El Capítulo 11: Las sombras del pasado. Empieza con una serie de elecciones. Aparecerá un nuevo documento que forma parte del historial clínico que dice lo siguiente:

7 de Septiembre de 1938. La paciente se da el gusto de recriminar frecuentemente acompañado de un explosivo tono de voz. Esta mañana tiró la leche con el pretexto de que estaba llena de orina, baba y llena de porquería. Alucina, recibe órdenes de unas voces que escucha. Dice que escucha el canto de unos niños, prisioneros en una escuela.

20 de Enero de 1939. Mutista, atontada, no le presta atención a nada. Cuando se la interroga y se la estimula comienza a llorar y a chillar, y otras veces se ríe.

1 de Junio. Apática, come muy poco,  rehusa ser tocada. No responde. Se la pasa en el parque, los cocineros reportan que se sienta en un banco frente a la cocina

14 de Octubre. Otra vez impulsiva. Esta mañana pidió dos huevos para hacer zabaione, pero en el momento que los recibió los tiró. Emocionada, muy chistosa, un poco confundida. Se desnuda.

8 de Diciembre. Atada a la cama por 15 días. Muy vivaz, tiende a realizar comentarios y usa palabras vulgares, se ríe histéricamente. Se masturba. Las enfermeras reportan que se quedaba sola en la ducha y no quería irse. Reportan que cuando la sacaron, las insultó, las golpeó y las mordió. Dos enfermeras fueron tratadas por sus heridas. Desde entonces la mantienen atada en la cama. Transferida a la sala semi agitada (del cuidado del Dr. B. al cuidado del Dr. C.)

Tras su lectura, según las dos líneas que sigamos, podremos desbloquear dos consecuencias distintas en cada línea argumental. Las preguntas están referidas a la veracidad de sus recuerdos, a las terapias que empleaban en el sanatorio y las razones y consecuencias de aquellos actos. En la línea argumental A, según las respuestas que escoja nuestro personaje, desbloqueará dos reacciones denominadas  Racionalismo (A-C-A-A-B-A) y Depresión (A-B-B-A-B-B). En la línea argumental B, habrá otras dos opciones: Disociación (B-C-A-C) y Obsesión (C-C-B-B-C). Todo depende de cómo afronte la realidad y el peso que ponga a las diferentes variables de las que hablábamos al principio.

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Tras esto, empieza una mayor indagación sobre la existencia o no de Amara. Para ello, la protagonista decide ir de nuevo a la sala donde se encontraban los archivos. Allí encuentra una bolsa con sus pertenencias. Existía. Sin embargo, los datos no concuerdan exactamente con la información que ella creía recordar. Hay una foto de ambas frente a la puerta principal y en su diario parece que ella llegó a hablar con la madre de Renée y le prometió que vigilaría y cuidaría de su hija. Antes de su marcha, con el alta hospitalaria, avisó a una enfermera para que hiciera lo mismo y le echara un ojo a la paciente. Esa enfermera trabajaba en el Pabellón Maragliano, el sanatorio para los aquejados de tuberculosis. Una vez llegados allí, tiene lugar un nuevo flashback. Acuden recuerdos personales con la enfermera y su dedicación. En sus recuerdos se nos muestra a alguien amable y entregada a la labor del cuidado.

Desenlace

Tras esta rememoración, aparece un coche negro enfrente de la puerta del pabellón. Es tal real que no parece un recuerdo sino una alucinación. Empieza ahora el Capítulo 12: Oscuridad. Ella siguió al coche a lo largo del camino, alejándose del Pabellón Muragliano y aunque ante nuestra protagonista se extiende un extenso mapa lleno de recovecos y pequeñas memorias reprimidas, al final, el camino conduce al camposanto. Aquí también algunas diferencias en relación con la línea argumental que hayamos escogido. En la B, todo transcurre de manera más pautada, Renée llega al interior donde permanece el coche negro aparcado. En el interior de la capilla hay un ataúd cerrado y aquí encontramos de nuevo a Charlotte. Con otras decisiones, la capilla estará vacía y Charlotte no aparecerá pues el personaje será consciente de la muerte de Amara. En algunos archivos aparece que después del alta hospitalaria fue ingresada pero esta vez de tuberculosis y moriría allí, en el Pabellón Maragliano, sin saberlo ella nunca. No obstante, cuando acude al cementerio, no sabrá dónde está enterrada ya que las tumbas no tienen nombre. En el caso de que aparezca la muñeca, la protagonista y la cogerá entre sus manos y tendrá lugar su regreso al sanatorio, rodeado de oscuridad y con diálogos funestos y pesimistas que denotan un gran pesar anímico.

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Durante el camino, se detiene levemente para jugar con ella en el pequeño parque infantil. No obstante, allí manifiesta su decisión de perderse para siempre, de perder su voz pues era a través de Charlotte a través de quién se comunicaba. Cuando menos lo esperamos, la protagonista saca un cuchillo y se lo clava a la muñeca. En la otra versión de la historia, el cuchillo se lo clava a ella directamente.

Después de este acto tan simbólico aparece el Capítulo 13: Infancia, un recorrido en forma de flashback hacia los recuerdos de su infancia, incluyendo el colegio. A través de un laberíntico y simétrico mundo de pasillos Renée descubre una serie de dibujos (diecisiete en total) que revelan contenido reprimido en su memoria más antigua.

Final

Tras esta conexión abreactiva del pasado, se inicia el Capítulo 14: Soledad. Se inicia con un diálogo interno.

¿Qué clase de lugar es éste? Tal vez estoy muerta. ¡No puedo ver ninguna luz, podría estar muerta! No puedo levantarme. ¿Qué está pasando aquí?, ¿qué me está pasando? No hay nadie aquí. Aunque… esos ruidos. ¡Dios!, ¡qué dolor de cabeza! No puedo mantener mis ojos abiertos.

Tras la oscuridad de aquella sala hay un recuerdo incompleto donde Renée es llevada por los pasillos con una silla de ruedas. Al despertar está en un lugar medio derruido que a priori no reconocemos. Deambula por aquellas salas y pasillos con reformas inconclusas mientras mantiene algunos monólogos que nos preparan para la información que vamos encontrando, entre los cuales hay una grabación y un pequeño film de vídeo de Renée como paciente. En una de aquellas salas descubre un telegrama desolador. La madre de Renée, Ada T., falleció alrededor del 28 de Agosto de 1942. La soledad es la sensación que sigue a esta noticia. Ahora cobra sentido la ausencia de su madre. Ella murió antes de poder sacarla de aquel infierno y nadie más se hizo cargo de ella. No tenía a nadie. En su recorrido podemos ver como mientras fue pasando el tiempo, pidió el alta varias veces tras encontrarse una mejoría notable. No obstante, fue denegada debido a que no contaba ni con un hogar ni con un medio de sustento. Todo ello mientras que la evaluación psiquiátrica parecía favorable y la terapia se suspendía.

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Durante ese periodo de confinamiento, tras dos años de soledad, Renée descubrió la noticia de la muerte de su madre. Después de aquello trató de suicidarse, primero intentando ahorcarse con las sábanas y luego por asfixia, mientras permanecía atada a la cama en contra de su voluntad. Tras todos estos actos y no mostrar signos de mejora, los médicos decidieron prescribirle una lobotomía transorbital. El Capítulo 15: Sin emoción. Tras llegar al lugar exacto que aparecía en el anterior flashback, tienen lugar unas imágenes escabrosas. A Renée se le aplicó una lobotomía el 10 de Junio de 1944. Las imágenes finales muestran a la paciente, abatida, apagada, muerta en vida, recostada sobre un banco del parque mientras que la luz incide sobre ella, tratando de iluminar un alma que ya permanece apagada para siempre.

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Recapitulación

Tras el juego, surgen algunas dudas sobre la relación y coherencia que mantienen los recuerdos, las experiencias, las reflexiones y los historiales médicos en su conjunto. Hay elementos del juego que son objetivas como la existencia de Amara, sin embargo, los recuerdos o bien pueden ser factibles o meras fabulaciones; no obstante, en el juego parece que hay una mezcla de ambas y las experiencias no son impermeables a los traumas previos y a la conexión con la realidad. También recordemos que los historiales médicos se basan en la percepción sesgada de médicos a mediados del siglo XX. Por ejemplo, en el caso de la violación, es probable que Renée sí hubiera mantenido una relación con un extraño que se coló en el recinto tal y como muestra el flashback del invernadero, pero también puede ser que ambos, incluyendo el suceso de la bañera se dieran a la vez tal y como apunta el temor de una de las enfermeras en su carta.

En relación a la identidad, está claro que la protagonista es Renée. No puede ser otra paciente ni su hija ya que nunca logró salir de allí con vida y los recuerdos que tiene le son propios. La relación que mantiene con Charlotte y los recuerdos con su madre refuerzan esta teoría. La hipótesis de que ella es Renée choca con dos elementos fundamentales: la edad y el estado mental. La protagonista nos muestra algunas partes de su cuerpo y por ello deducimos que es joven o bien que es así como ella se percibe, pero el hecho de que se le fue practicada una lobotomía descartan esta hipótesis ya que su deterioro cognitivo y motor no se corresponden con las conductas de la protagonista. Además de la lobotomía, podemos pensar en la vida media que podía tener un paciente psiquiátrico en la época de los neurolépticos típicos como la clorpromazina. Es más probable que la protagonista sea o bien una abstracción de la propia Renée o de una paciente hospitalizada, como la de un sujeto desprovisto de espacio y tiempo real que trata simplemente de narrar la historia de Renée en primera persona o bien que se trate de un fantasma que deambula décadas después de su muerte por el asilo, tratando de recomponer la historia que le arrebataron y las verdades que su mente no pudo acaparar. Esa estampa final, la de pequeños seres de luz que deambulan por el antiguo hospital en busca de la salvación es una representación afín a este tipo de interpretación.

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