El Quijote. Esquema (Parte 1)

Grabado de Gustave Doré

Hace unos días decidí releer El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha, escribo por Miguel de Cervantes Saavedra (1547–1616) en 1605. La razón principal es que en unos meses saldrá una nueva edición basada en la traducción de Francisco Rodríguez Marín (1855–1943). Es la edición que nos prometió Jesús G. Maestro y por eso mismo irá acompañada por su prólogo. Quise entonces volver a encontrarme con el Siglo de Oro español. No obstante, la edición que leí por primera vez ya no está en mis manos puesto que era prestada. Lo único que recuerdo de ella es que era una edición especial realizada por la Universidad de Salamanca. También tengo algunos tomos en casa, pero son ediciones muy viejas y delicadas que no se prestan a la lectura sino al acompañamiento. Sin poder esperarme hasta noviembre, he decidido confiar mi lectura a la edición de Alfaguara procurada por Francisco Rico, de esta manera, podré hacer en esta edición anotaciones a lápiz y luego releer la otra edición con mayor tranquilidad. La edición de Alfaguara tiene algunas anotaciones y el papel, aunque fino, es decente. Eso sí, nada que ver con la edición que leí, que era un tomo que debía pesar 1kg y estaba repleto de anotaciones que a veces alcanzaban más de la mitad de la página. Las demás ediciones que encontré o bien eran desastrosas físicamente (papel finísimo tipo biblia) o bien destrozaban la traducción con un castellano estándar, muy chabacano, eliminando los cultismos y las palabras en desuso.

Al terminar la primera parte (y mientras prosigo con la segunda parte), se me ha ocurrido crear esta entrada, una especie de esquema general de la lectura donde se enumeran los capítulos y algunos de los aspectos más destacables que ocurren en ellos. Es como un índice esquemático de la primera parte. La obra original contiene 52 capítulos agrupados en cuatro partes o libros. Acompañando al esquema se encuentran algunas citas e ilustraciones, aunque otras de las ilustraciones y citas más largas serán recopiladas en un tablero dedicado en Pinterest. Hoy en día existe un sinfín de ilustraciones sobre ambos libros, pero he decidido mantenerme fiel al espíritu de mis proyectos y me he centrado en los grabados de Gustave Doré (18321883), puesto que es uno de mis grabadores favoritos y colecciono las ediciones con sus trabajos. De hecho, entre mi biblioteca personal se encuentran obras que él ilustró como El paraíso perdido de John Milton (1608–1674) y la Divina comedia de Dante Alighieri (c.1265–1321).

Esquema general:

Primera parte

Capítulo 1. Introducción al personaje (Quijada o Quesada). Quijote elije nombre, incluyendo el nombre de su caballo (Rocinante) y la dama de quien debe enamorarse (Dulcinea del Toboso).

«No le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse, porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma»

Capítulo 2. Primera salida hacia el campo de Montiel. Llega a una venta y piensa que es un castillo. El ventero le da de comer y de beber con la armadura puesta.

Capítulo 3. Le pide al ventero que lo arme caballero. Trifulca con los arrieros porque le tiran las armas. Quijote golpea a uno y los otros le lanzan piedras, pero el ventero los para. Finalmente es armado caballero.

«Dios haga a vuestra merced muy venturoso caballero y le dé ventura en lides»

Capítulo 4. Sale de la venta y tiene su primera hazaña. Se encuentra con el labrador (Andrés) y su señor (Juan Haldudo), a quien confunde con un caballero. Le insta a dejar de golpear al chico y darle el dinero debido. Trifulca con los mercaderes porque se niegan a admitir que Dulcinea es la doncella más hermosa. Quijote carga, pero el caballo tropieza y cae al suelo.

Capítulo 5. Sin poder moverse, empieza a pensar en los libros de caballerías. Aparece un vecino (Pedro Alonso) que lo reconoce y se lo lleva al pueblo. Quijote lo confunde con el marqués de Mantua.

«—¿Dónde estás, señora mía, que no te duele mi mal? O no lo sabes señora, o eres falsa y desleal»

Capítulo 6. El cura (Pero Pérez) y el barbero (Maese Nicolás), con el permiso de la ama, sacan los libros de la biblioteca. Perdonan Los cuatro de Amadís de Gaula [Los cuatro libros del virtuoso caballero Amadís de Gaula de Garci Rodríguez de Montalvo] y Tirant lo Blanch, demás de otros libros de poesía. En este capítulo se hace mención a La Galatea de Cervantes

Capítulo 7. Quijote se repone y pregunta dónde está la librería. Su sobrina le dice que ha sido el sabio Muñatón. Quijote asegura que debe tratarse de Frestón. En este capítulo aparece Sancho Panza.

«En este tiempo solicitó don Quijote a un labrador vecino suyo, hombre de bien —si es que este título se puede dar al que es pobre—, pero de muy poca sal en la mollera»

Capítulo 8. Aventura de los molinos de viento. Tras la batalla aparecen dos elementos. En primer lugar dice que Frestón a convertido los gigantes en molino. Luego habla con Sancho del dolor y del no quejarse. Aventura de los frailes de San Benito y la del vizcaíno. Cree que llevan a una doncella cautiva en el coche. Los frailes huyen y don Quijote lucha contra el vizcaíno. La narración queda interrumpida.

«Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento»

Segunda parte

Capítulo 9. Se retoma la historia sobre cómo Cervantes encuentra la obra escrita por Cide Hamete Benengeli. Mención a las manos de Dulcinea. Retoma la lucha contra el vizcaíno. Quijote vence, pero queda herido. Sufre una herida en la oreja. La señora le pide que le perdone la vida a su escudero. A cambio, deberá ir a Toboso y ponerse a disposición de Dulcinea. Acceden a su petición.

«Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha»

Capítulo 10. Como curiosidad, el capítulo no se corresponde con lo narrado. Mención al bálsamo de Fierabrás. Terminan buscando alojamiento, pero se hace de noche y encuentran unas chozas de cabreros.

Capítulo 11. Conocen a los cabreros y éstos los invitan a descansar con ellos.

Capítulo 12. Llega un mozo y les habla de sucedido al pastor estudiante Grisóstomo, muerto por su amor a Marcela.

«Y si aquí estuviésedes, señor, algún día, veríades resonar estas sierras y estos valles con los lamentos de los desengañados que la siguen. No está muy lejos de aquí un sitio donde hay casi dos doscientas de altas hayas, y no hay ninguna que en su lisa corteza no tenga grabado y escrito el nombre de Marcela, y encima de alguna una corona grabada en el mismo árbol, como si más claramente dijera su amante que Marcela la lleva y la merece de toda la hermosura humana»

Capítulo 13. Termina la historia de la pastora Marcela.

Capítulo 14. Entierro de Grisóstomo. Aparece Marcela y hace un discurso.

Tercera parte

Capítulo 15. Buscando a Marcela, terminan en un prado. Allí, unas hacas golpean a Rocinante y Quijote, enfadado, se enfrenta a una veintena de yangüenses. Éstos les dan tremenda paliza. Largo debate entre ambos mientras permanecen en el suelo molidos.

Capítulo 16. Llegan a una venta y allí los atienden. Por la noche, Maritornes, buscando al arriero, se mete por accidente en la cama de Quijote. El arriero lo golpea. Luego llega el ventero y todos terminan apalizándose a oscuras.

«Servía en la venta asimismo una moza asturiana, ancha de cara, llana de cogote, de nariz roma, del un ojo tuerta y del otro no muy sana».

Capítulo 17. Quijote y Sancho hablan de lo sucedido. Quijote cree que fueron atacados por un fantasma. Fabrica el bálsamo de fierabrás. Al salir, el ventero les pide dinero. Como él se niega a pagar, cierran la puerta y mantean a Sancho hasta cansarse.

«Viole bajar y subir por el aire con tanta gracia y presteza, que, si la cólera le dejara, tengo para mí que se riera»

Capítulo 18. Salen de la venta y ven dos manadas de ovejas y carneros. Quijote cree que son dos ejércitos de Alifanfarón y de Pentapolín del Arremangado Brazo. Los cabreros le tiran piedras y lo dejan ahí creyéndolo muerto. A Quijote le vuelan varios dientes.

«Ahora acabo de creer, Sancho bueno, que aquel castillo o venta que es encantado sin duda, porque aquellos que tan atrozmente tomaron pasatiempo contigo ¿qué podían ser sino fantasmas y gente del otro mundo?»

Capítulo 19. Suceso de los encamisados. Diálogos con Alonso. Sancho lo llama Caballero de la Triste Figura.

«—No todas las cosas —respondió don Quijote— suceden de un mismo modo. El daño estuvo, señor bachiller Alonso López, en venir como veníades, de noche, vestidos con aquellas sobrepellices, con las hachas encendidas, rezando, cubiertos de luto, que propiamente semejábades cosa mala y del otro mundo; y, así, yo no pude dejar de cumplir con mi obligación acometiéndoos, y os acometiera aunque verdaderamente supiera que érades los mismos satanases del infierno, que por tales os juzgué y tuve siempre»

Capítulo 20. La aventura de los batanes. Pasan la noche quietos y Sancho teme aquellos ruidos que no puede explicar.

Capítulo 21. Aventura del Yelmo de Mambrino. Atacan a un barbero creyendo que la bacía que lleva en la cabeza es un yelmo. Sancho y Quijote hablan largo y tendido sobre la caballería y las recompensas que les esperan.

Capítulo 22. Aventura de los condenados a galeras. Después de rescatar a los condenados, Ginés ataca a Quijote y todos escapan. Uno de ellos le rompe la bacía. En este capítulo hay una referencia al Lazarillo de Tormes (c.1554).

«Al primero le preguntó que por qué pecados iba de tan mala guisa. Él le respondió que por enamorado iba de aquella manera»

Capítulo 23. Quijote y Sancho van por Sierra Morena y encuentran una maleta con un cuaderno y dinero. Referencia a Fili. Ven a lo lejos un hombre desnudo con barba y creen que podría ser el autor de la nota. Sancho lo llama «El Roto de la Mala Figura». Un cabrero les cuenta la historia de ese hombre.

«Y acabó su plática con un tan tierno llanto, que bien fuéramos de piedra los que escuchando le habíamos si en él no le acompañáramos, considerándole cómo le habíamos visto la vez primera y cuál le veíamos entonces»

Capítulo 24. El hombre aparece y habla con ellos. Les habla de su padre, de Ricardo (el duque) y del hijo de éste, Fernando. Se vuelve loco, los ataca y huye. Quijote quiere ir en su búsqueda.

Capítulo 25. En el monte, Quijote y Sancho hablan de la caballería y del amor. Se descubre el nombre de Dulcinea y sus padres: Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales. Quijote decide escribir una carta a Dulcinea.

«Y fue rara providencia del sabio que es de mi parte hacer que parezca bacía a todos lo que real y verdaderamente es yelmo de Mambrino, a causa que, siendo él de tanta estima, todo el mundo me persiguiría por quitármele»

«—Bien la conozco —dijo Sancho—, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ¡Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante o por andar que la tuviere por señora! ¡Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz!»

«Y desnudándose con toda priesa los calzones, quedó en carnes y en pañales y luego sin más ni más dio dos zapatetas en el aire y dos tumbas y la cabeza abajo y los pies en alto, descubriendo cosas que, por no verlas otra vez, volvió Sancho la rienda a Rocinante y se dio por contento y satisfecho de que podía jurar que su amo quedaba loco»

Capítulo 26. Mientras Quijote permanece en el monte, Sancho llega a la aldea. Allí se encuentra con el cura y el barbero. Se da cuenta de que ha perdido el cuaderno y trata de dictar la carta de memoria con nulo resultado.

Capítulo 27. El cura, el barbero y Sancho salen de la aldea para encontrar a Quijote. Tienen la idea de vestir a uno de ellos de dama para hacerle creer que es dulcinea. Allí se encuentran con Cardenio y les termina de contar su historia.

«Hagan, señora, tus obras verdaderas tus palabras; que si tú llevas daga para acreditarte, aquí llevo yo espada para defenderte con ella o para matarme si la suerte nos fuere contraria»

Cuarta parte

Capítulo 28. Todos los presentes encuentran a una mujer, Dorotea, vestida de labrador. Ésta le cuenta su historia. Ella fue la querida de Fernando, quien después de deshonrarla, se casó con Aldonza. De ella saben que la amada de Cardenio sí tenía intención de matarse, pero se desmayó después del sí quiero.

«Los luengos y rubios cabellos no sólo le cubrieron las espaldas, mas toda en torno la escondieron debajo de ellos, que si no eran los pies, ninguna otra cosa de su cuerpo se parecía: tales y tantos eran»

Capítulo 29. Dorotea descubre que el hombre que tiene con ellos es Cardenio. Tras avisarles de por qué están allí, Dorotea se presta a hacer de dama. Ella será la princesa Micomicona. Se encuentra a Quijote y lo convence para que la ayude.

«Soy el desdichado Cardenio, a quien el mal término de aquel que a vos os ha puesto en el que estáis me ha traído a que me veáis cual me veis, roto, desnudo, falto de todo humano consuelo y, lo que es peor de todo, falto de juicio, pues no le tengo sino cuando al cielo se le antoja dármele por algún breve espacio.»

Capítulo 30. Historia de Micomicona. Le habla del gigante.

Capítulo 31. Quijote y Sancho hablan de Dulcinea. Aparece Andrés y le dice a don Quijote que su aventura no sirvió de nada. Su amo le siguió pegando y no le dio lo que le debía.

«—Lo que sé decir —dijo Sancho— es que sentí un olorcillo algo hombruno, y debía de ser que ella, con el mucho ejercicio, estaba sudada y algo correosa»

Capítulo 32. Todos llegan a la venta. El ventero les habla de la Novela del Curioso impertinente

«—Poco le falta a nuestro huésped para hacer la segunda parte de don Quijote»

Capítulo 33. Primera parte del Curioso impertinente. Anselmo le pide a Lotario que ponga a prueba a Camila. Al principio se niega, pero finalmente accede. Se acaba enamorando de ella sin quererlo.

Capítulo 34. Segunda parte del Curioso impertinente. Lotario y Camila acuerdan de engañar a Anselmo y fingir un teatrillo.

«Porque el amor no tiene otro mejor ministro para ejecutar lo que desea que es la ocasión: de la ocasión se sirve en todos sus hechos, principalmente en los principios»

Capítulo 35. Lectura interrumpida brevemente. Don Quijote lucha contra un odre de vino creyendo que es un gigante. El cura sigue la lectura. Al final, Anselmo descubre que ha sido engañado, pero es tarde. Lotario se va y Camila ingresa en un convento. Anselmo muere de pena al perderlo todo.

Capítulo 36. Aparecen en la venta un grupo de hombres con una mujer. Todos están tapados. Al final resultan ser Fernando y Luscinda. Todos tratan de deshacer el entuerto. Sancho queda triste porque descubre que Dorotea no era la reina Micomicona.

«Hasta Sancho Panza lloraba, aunque después dijo que no lloraba él sino por ver que Dorotea no era, como él pensaba la reina Micomicona»

Capítulo 37. Diálogos entre Don Quijote, Dorotea y Sancho. Entran en la venta unos forasteros.

«—Ahora te dijo, Sanchuelo, que eres el mayor bellacuelo que hay en España. Dime, ladrón, vagabundo, ¿no me acabaste de decir ahora que esta princesa se había vuelto en una doncella que se llamaba Dorotea, y que la cabeza que entiendo que corté a un gigante era la puta que te parió, con otros disparates que me pusieron en la mayor confusión que jamás he estado en todos los días de mi vida?

Capítulo 38. Discurso de Don Quijote sobre las armas y las letras. El cura asiente. Fernando le pide al cautivo que le cuente su historia.

Capítulo 39. Historia del cautivo.

Capítulo 40. Prosigue la historia del cautivo. Mención a un soldado llamado Saavedra. Entra en escena Zoraida.

«Porque la experiencia le había mostrado cuán mal cumplían los libres las palabras que daban en el cautiverio»

Capítulo 41. Historia del cautivo. Historia de su fuga con otras cristianos cautivos.

«Pero no me daba a mí tanta pesadumbre la que a Zoraida daban como me la daba el temor que tenía de que habían de pasar del quitar de las riquísimas y preciosísimas joyas al quitar de la joya que más valía y ella más estimaba»

Capítulo 42. Todos se ofrecen en ayudar al cautivo. Aparecen unos hombres a caballo en la venta. Resulta ser Juan Pérez de Viedma, oidor, con su hija Clara de Viedma. Por la noche escuchan a alguien cantando.

«—Seguramente puede vuestra merced entrar y espaciarse en este castillo, que aunque es estrecho y mal acomodado no hay estrecheza ni incomodidad en el mundo que no dé lugar a las armas y a las letras, y más si las armas y letras traen por guía y adalid a la fermosura, como la traen las letras de vuestra merced en esta fermosa doncella, a quien deben no sólo abrirse y manifestarse los castillos, sino apartarse los riscos y dividirse y abajarse las montañas para dalle acogida. Entre vuestra merced, digo, en este paraíso, que aquí hallará estrellas y soles que acompañen el cielo que vuestra merced trae consigo, aquí halará las armas en su punto y la hermosura en su extremo»

Capítulo 43. El que canta no es un mozo sino hijo de un caballero, enamorado de Clara. Mientras, Quijote cae en una burla orquestada por Maritornes y la hija del ventero. Termina atado por la mano a un agujero. Antes del amanecer, llegan más hombres a la venta.

Capítulo 44. Más sucesos en la venta. Los hombres vienen a buscar a Luis, el hijo del caballero desaparecido. Tras un desencuentro con el ventero, todos se ponen a pelear y don Quijote pone orden. Aparece el barbero al que don Quijote quitó el yelmo de Mambrino.

«—Dadme vos, señora, que yo alcance la licencia que digo —respondió don Quijote—, que como yo la tenga, poco hará al caso que él esté en el otro mundo, que de allí le sacaré a pesar del mismo mundo que lo contradiga, o por lo menos os daré tal venganza de los que allá le hubieren enviado, que quedéis más que medianamente satisfechas»

Capítulo 45. Discusión sobre el yelmo. Intentan convencer al barbero de que lo que posee don Quijote es un yelmo y no una bacía. Aparecen un conjunto de cuadrilleros. Tiene de nuevo una nueva trifulca que empieza porque uno de ellos no le da la razón a don Quijote. Uno de ellos recuerda que trae una orden para arrestar a alguien que se asemeja a don Quijote.

«El barbero aporreaba a Sancho; Sancho molía al barbero»

Capítulo 46. Al final, deciden atar a don Quijote mientras duerme y lo llevan a una jaula. Él cree que son fantasmas.

«—¡Oh bellaco villano, malmirado, descompuesto, ignorante, infacundo, deslenguado, atrevido, murmurador y maldiciente! ¿Tales palabras has osado decir en mi presencia y en la de estas ínclitas señoras, y tales deshonestidades y atrevimientos osaste poner en tu confusa imaginación? ¡Vete de mi presencia, monstruo de naturaleza, depositario de mentiras, almario de embustes, silo de bellaquerías, inventor de maldades, publicador de sandeces, enemigo del decoro que se debe a las reales personas! ¡Vete, no parezcas delante de mí, so pena de mi ira!»

Capítulo 47. Los cuadrilleros se van con don Quijote preso. Sancho, el barbero y el cura se van con ellos. Todos se despiden del ventero y los huéspedes. En el camino aparece el canónigo de Toledo.

Capítulo 48. Prosigue la conversación entre el canónigo de Toledo y el cura acerca de los libros de caballerías.

«¡Sácame de este peligro, que no anda todo limpio!»

Capítulo 49. Diálogo entre Sancho y don Quijote y entre éste y el canónigo. Con Sancho habla del estado de encantamiento en el que se encuentra.

«—¿Es posible, señor hidalgo, que haya podido tanto con vuestra merced la amarga y ociosa lectura de los libros de caballerías, que le hayan vuelto el juicio de modo que venga a creer que va encantado, con otras cosas de este jaez, tan lejos de ser verdaderas como lo está la misma mentira de la verdad?»

Capítulo 50. Prosigue el diálogo entre don Quijote y el canónigo. Hablan de la realidad de los libros de caballerías. Al final aparece un cabrero.

Capítulo 51. El cabrero les cuenta su historia. Del amor que tanto él, Eugenio, como Anselmo, sentían por Leandra y cómo se la arrebató Vicente de la Roca, engañándola.

«No atribuyeron a ignorancia su pecado, sino a su desenvoltura y a su natural inclinación de las mujeres, que por la mayor parte suele ser desatinada y mal compuesta. Encerrada Leandra, quedaron los ojos de Anselmo ciegos, a lo menos sin tener cosa que mirar que contento le diese; los míos, en tinieblas, sin luz que a ninguna cosa de gusto les encaminase»

Capítulo 52. Don Quijote, discutiendo con el cabrero, se suelta. Tras una breve reyerta, escucha un son de trompeta. Por el monde andan unos disciplinantes en procesión con la Virgen. Don Quijote cree que traen raptada una princesa. Tras una fuerte reyerta, don Quijote cae herido. Logran devolverlo al carro y finalmente lo traen de vuelta al pueblo, donde atienden sus heridas. Sancho se encuentra con su mujer, Juana Panza.

«—Sois un grandísimo bellaco —dijo a esta sazón don Quijote—, y vos sois el vacío y el menguado, que yo estoy más lleno que jamás lo estuvo la muy hideputa puta que os parió»

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